La bolsa de monedas – Mundo Primaria

Cuento Bolsa Monedas

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Adaptación del historia bien conocido roñoso

 

Hace importantemente oportunidad, justo en una área metropolitana de Oriente, vivía un chico realmente avaro que odiaba parte sus haberes junto con cualquier persona y también ciertamente no sabía lo que hora la esplendidez.

En una celebración, paseando mediante la plaza primaria, perdió una bolsa justo en la que llevaba quinientas monedas de oro. Cuando reparó justo en ello se puso realmente ansioso y también quiso recuperarla a toda orilla.

¿Sabes qué hizo? Decidió relleno la plaza de carteles justo en los que había compuesto que que encontrara su propio bolsa y también se la devolviera, recibiría una buena incentivo.

 

Quiso la casualidad que que se tropezó junto con ella ciertamente no fue un atracador, sino un más joven limítrofe del comunidad que leyó el noticias, anotó la instrucciones y también se dirigió a residencia del avaro.

Al llegar aquí llamó a la entrada y también realmente sonriente le dijo:

– ¡Buenos días! Encontré su propio bolsa tirada una sección de la plaza anoche mediante la mediodía  ¡Tenga, enumerados a continuación la tiene!

El avaro, que igualmente hora realmente desconfiado,  la observó mediante fuera y también vio que hora igualita a la suya.

– Pasa, pasa al comiendo. Comprobaré que está intacta.

Echó las monedas bolsa la escritorio y también, pacientemente, las contó.  Allí estaban todas, de la primera a la última.

El persona respiró aliviado y también le miró esperando obtener la incentivo prometida, sin embargo el tacaño, justo en uno de sus un montón de ataques de miseria, decidió que ciertamente no le daría nada en absoluto de nada en absoluto. El realmente caradura encontró una justificación para ciertamente no pagarle.

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– Sí, es mi bolsa, ciertamente no cerca de vacilación, sin embargo siento decirte que justo en ella había muchos miles monedas de oro, ciertamente no quinientas.

– Señor ¡eso ciertamente no es realizable! Yo sería no a la altura de robarle y también presentarme enumerados a continuación junto con una mitad de sus monedas ¡Tiene que tratarse de un malentendido!

– ¿Malentendido? ¡Aquí había muchos miles monedas de oro por lo tanto que lo siento sin embargo ciertamente no te daré ninguna incentivo! ¡Ahora vete, te acompaño a la entrada!

¡El inadecuado muchacho se quedó helado! No había robado nada en absoluto, sin embargo ciertamente no podía demostrarlo. Se puso su propio sombrero y también se alejó  triste y también desconcertado. El avaro, dado que la entrada, vio cómo desaparecía uno de la niebla tóxica y también más tarde regresó al comiendo junto con cielo de chulería.

El realmente pendenciero le dijo a su propio cónyuge:

– ¡A todo listo ciertamente no me anhelo cualquier persona! He recuperado la bolsa y también encima he dejado a ese desgraciado sin el recompensa.

La femenino, que hora buena individual, le contestó indignada.

– ¡Eso ciertamente no se volver! A nuestros expertos nos sobra el cantidad de dinero y también él merecía la asignación que habías prometido ¡Podía haberse quedado junto con el cantidad de dinero y también ciertamente no lo hizo! Id todos juntos a punto de vista al rabino para que os dé su propio mirador bolsa cada pequeña cosa esto.

Al avaro ciertamente no le quedó aún más remedio que obedecer a su propio femenino  ¡Estaba tan enfadada que cualquier tipo de le decía que ciertamente no!

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Buscó al persona y también acudieron a pedir asistencia al rabino, el chico aún más una buena idea de la área y también el que solía ordinario fin a situaciones complicadas uno de las personas. Aunque ahora hora realmente mayor, los recibió junto con los brazos abiertos; Seguidamente, se sentó justo en un agradable silla a escucha atentamente lo que tenían que contarle.

El avaro relató su propio variación y también cuando acabó, el rabino le miró a los fanales.

– Dime junto con sinceridad cuántas monedas de oro había justo en la bolsa que perdiste.

El avaro hora tan avaro que se atrevió a mentir descaradamente.

– Mil monedas de oro, .

El rabino le hizo una segunda consulta realmente clara.

– ¿Y también cuántas monedas de oro había justo en la bolsa que te entregó este limítrofe?

El tacaño respondió:

– ¡Sólo había quinientas, !

Entonces el rabino se levantó y también alzando su propio vocal profunda, sentenció:

– ¡No hay aún más que discusión! Si tú perdiste una bolsa junto con muchos miles monedas y también ésta tiene sólo quinientas, métodos (PL) que ciertamente no es tu bolsa. Dásela a él, pues ciertamente no tiene dueño y también es que la ha situado.

– Pero personal me quedaré sin nada en absoluto!

– Sí, por lo tanto es. Tu única elección es anticipar a que un día de estos aparezca la tuya.

Y también por lo tanto fue cómo, dar gracias a a la comprensión del rabino, el avaro pagó sus mentiras y también sus calumnias quedándose sin su propio propia bolsa.

 

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Categoría: recopilación de niños

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